Cada día cuando el reloj marca las seis y media de la mañana, comienza para Lourdes «Loli» Pellicano, un engranaje movido por una pasión inquebrantable. Quienes la ven deslizarse con total naturalidad sobre la pista difícilmente dimensionan el detrás de escena de una realidad consagrada: Con sólo 15 años Loli ya viste los colores de la Selección Argentina y se mide con la élite mundial del patín artístico. Su rutina diaria es un testimonio de sacrificio que empieza en las aulas de San Lorenzo hasta la una de la tarde, continúa con un vertiginoso viaje donde el auto familiar se transforma en vestuario, y sigue en Rosario con entrenamientos de alta exigencia bajo la mirada atenta de la técnica del seleccionado, María «Maru» Mantuano. Aunque nació y continúa viviendo en la localidad de Timbúes, su vida deportiva late con fuerza en cada rincón de la región.
La intensidad no disminuye al caer el sol. Tras las exigentes jornadas sobre ruedas, la rutina la lleva de regreso al gimnasio para el acondicionamiento físico junto a Nicolás Aguirre e incluso a sumar horas de flexibilidad frente a una pantalla durante las noches de los jueves. «Entreno de lunes a viernes», relata Loli al repasar las exigencias de un día a día que sostiene con el apoyo milimétrico de su nutricionista, el trabajo en pista de Agustina Gastaldi y el pilar fundamental de su vida: sus padres y su hermana Maia, quien además de acompañarla en cada paso cumple el doble rol de ser una de sus entrenadoras locales en Defensores.
Esa entrega total ya dio sus frutos más dulces en los tableros nacionales e internacionales. Con una madurez admirable, Pellicano arrasó en el circuito competitivo subiendo a lo más alto del podio en el Torneo Provincial junto a la Asociación Santafesina, un éxito que revalidó al coronarse campeona en el Nacional Apertura de San Juan y en el Nacional Clausura de Río Segundo, Córdoba. Sin embargo, el verdadero hito que terminó de consagrarla en la élite absoluta fue su deslumbrante actuación en Buenos Aires, donde se midió con las mejores del planeta y se colgó la histórica medalla de Bronce Mundial. Cada triunfo fue un escalón dorado que demostró que el nivel de nuestra patinadora no tiene techo.
El horizonte inmediato no da tregua y promete poner a prueba toda su preparación. La acción grande comienza este 27 de junio en la provincia de Buenos Aires, donde Loli iniciará su participación en el Campeonato Panamericano. Será la primera gran escala de un itinerario de máxima presión que continuará a finales de agosto con el Nacional Absoluto, la antesala perfecta para el destino con el que sueña todo deportista: el Campeonato Mundial, que levantará su telón el 13 de septiembre en Chicago, Estados Unidos.
A pesar de las luces internacionales y los viajes inminentes, los pies de Loli siguen bien firmes sobre el suelo que la vio crecer. Para ella, cada logro internacional es una forma de retribuir el cariño y el respaldo del lugar donde se calzó los patines por primera vez cuando apenas tenía seis años. Por eso, al mirar hacia atrás y proyectar el futuro en las grandes ligas, la patinadora elige cerrar su testimonio con un reconocimiento directo al motor de sus inicios:
«Le agradezco al Club Defensores de Andino porque tuve la posibilidad de empezar acá desde muy chiquita y lograr todo lo que estoy logrando».
