El proyecto detrás del edificio histórico: tres socios, una residencia y una apuesta por Andino

Después de la primicia publicada por La Web de Andino, donde informamos que el inmueble fue alquilado por un plazo inicial de dos años, con opción a compra, ahora se conocen nuevos detalles sobre el proyecto que transformará una construcción emblemática de la localidad en una residencia para adultos mayores.


El reconocido neurólogo Dr. Juan Ostre, junto a los empresarios Flavio Pijuan y Luis Fontanarrosa dio detalles del emprendimiento que busca transformar el ex edificio de los Papeleros en una residencia para adultos mayores. La iniciativa contempla conservar la fachada original, generar empleo local y devolverle vida a un inmueble que estuvo casi una década en desuso.

El histórico edificio ubicado en San Juan 939, donde funcionó durante años el ex Sindicato de Papeleros de Pueblo Andino, empieza a mostrar con mayor claridad cuál podría ser su nuevo destino.

Los protagonistas de esta nueva etapa son tres socios de Villa La Ribera: el Dr. Juan Ostre, reconocido neurólogo; Flavio Pijuan y Luis Fontanarrosa, ambos empresarios.

Según explicaron, la posibilidad surgió a partir de un contacto con la Federación del Papel y una serie de reuniones en las que presentaron una idea que fue bien recibida. Desde ese momento, comenzaron a trabajar con entusiasmo para que Andino pueda contar, en un futuro cercano, con un edificio residencial destinado al cuidado de los adultos mayores.

Uno de los puntos centrales del proyecto tiene que ver con el lugar elegido. Los socios señalaron que el inmueble tiene “mucho potencial” y que ya habían tenido la posibilidad de conocerlo años atrás. Desde entonces, entendieron que podía ser un espacio ideal para desarrollar una residencia de estas características.

La elección de Pueblo Andino tampoco fue casual. En sus respuestas destacaron que se trata de una localidad tranquila y que actualmente no cuenta con un establecimiento para adultos mayores, un dato que terminó de reforzar la decisión de avanzar con la iniciativa.

La propuesta buscará ofrecer un lugar familiar, con una dinámica lo más similar posible a la calidad de un hogar. En ese esquema, los cuidados generales y el seguimiento clínico estarán supervisados por el Dr. Juan Ostre.

Además, el espacio proyecta contar con asistencia en Psicología y servicios complementarios como peluquería y manicura. También dejaron abierta la posibilidad de sumar talleres, lo que permite pensar en una residencia orientada no solo al alojamiento, sino también al acompañamiento, la contención y la calidad de vida de los adultos mayores.

El proyecto contempla una intervención progresiva sobre el inmueble. La primera etapa estará enfocada en reformas, construcción de baños y antebaños, y adecuaciones necesarias para adaptar el edificio a su nuevo destino.

Luego llegaría una segunda etapa, que incluiría la ampliación del lugar, con más baños y habitaciones, una sala de estar de mayores dimensiones y una cocina comedor más grande.

Uno de los datos más importantes para la comunidad es que la fachada original del edificio se mantendrá. Los socios explicaron que la construcción les agradó desde el primer momento y que conservarla es una forma de respetar la identidad de lo que alguna vez fue el edificio vinculado al Sindicato del Papel.

Más allá del destino específico del inmueble, los impulsores del proyecto remarcan que la iniciativa podría representar un crecimiento importante para Pueblo Andino. En ese sentido, sostienen que la residencia permitiría generar puestos de trabajo y volver a darle movimiento a un edificio que estuvo en desuso durante casi una década.

También indicaron que, en una reunión con autoridades comunales, el acuerdo fue que, en la medida de lo posible, se busque emplear a personas capacitadas de la localidad para las tareas vinculadas al funcionamiento del espacio.

El proyecto no solo modificará el destino de una construcción histórica, sino que también podría abrir una nueva etapa para un sitio emblemático de Andino. Donde durante años hubo silencio y abandono, ahora aparece una iniciativa privada que combina inversión, servicios para adultos mayores, recuperación edilicia y expectativa comunitaria.

Tres socios, un edificio con memoria y una apuesta que promete seguir dando que hablar en Pueblo Andino.