La historia de Pueblo Andino no se puede contar sin mencionar la mole de cemento a la vera del río Carcarañá. Lo que hoy es un predio en silencio, bajo un proceso judicial de quiebra, supo ser el corazón latente de la localidad. Hoy, esa historia suma un capítulo fundamental: gestiones oficiales buscan evitar el remate y devolverle al lugar su fin social y laboral.
En las últimas horas, Marcelo Stona, ex empleado de la firma y representante gremial de larga trayectoria, viajó a Capital Federal con el apoyo de la Comuna local. El objetivo es claro: reunirse con la Federación del Papel para trazar una hoja de ruta que permita recuperar el predio para la producción.
«El oficio papelero lo llevamos en la sangre», afirma Stona desde Plaza de Mayo. Según explicó, la intención de la Federación es contactar al actual dueño, Alberto Gazzotti, ahora que se habría levantado la quiebra, para conocer su voluntad: alquilar, vender o buscar inversores que apuesten por el lugar.
En sus épocas de esplendor, bajo el nombre de Celulosa Argentina y luego como Papelera Andino, la fábrica era la fuente de trabajo por excelencia. Generaciones enteras de andinenses criaron a sus familias gracias a ese jornal. Sin embargo, el declive fue marcado por cierres, conflictos laborales y cambios de firma (como el paso a Papelera Nuevo Santa Fe).
Tras años de inactividad, en agosto de 2022, la justicia de San Lorenzo decretó la quiebra definitiva. El cierre del 2020 había dejado a 45 familias en la calle, sumándose a los juicios laborales de casi un centenar de empleados anteriores. Hoy, con una población que supera los 6.000 habitantes, la necesidad de fuentes de trabajo locales es más urgente que nunca.
La gestión de Stona no se limita únicamente a la fabricación de papel. La mirada es más amplia y se adapta a los tiempos que corren. Se busca tentar a inversores —ya hubo contactos con empresarios de Carlos Pellegrini y desarrolladores de la Bolsa de Comercio de Rosario— para diversificar el uso del predio.
«No importa si es papel, cartón, caucho o ladrillos. Lo que importa es que el predio vuelva a generar trabajo para el pueblo», sostiene Stona. El proyecto apunta a que, en una primera etapa, al menos una decena de familias puedan recuperar el sustento digno sin tener que viajar diariamente fuera de la localidad.
El predio, ubicado en una zona estratégica de la ribera del Carcarañá, sigue siendo un activo valioso. Mientras el proceso judicial sigue su curso, estas gestiones políticas y gremiales intentan torcer el destino de abandono. Para los vecinos de Andino, la chimenea de la papelera es mucho más que una estructura; es el símbolo de una identidad trabajadora que se niega a quedar en el olvido

