Pasaron 34 años de aquel dolor inmenso que marcó para siempre a la comunidad. Diez niños perdieron la vida cuando el automóvil en el que viajaban fue embestido por el tren en el paso a nivel sobre la ruta provincial 26s. Junto a ellos, también murió días después el conductor, Miguel Lembo, papá de uno de los chicos.
Hoy los nombramos con cuidado, con ternura y con memoria: Luciano Niz, Fernando Niz, César Ojeda, Sergio Sosa, Daniel Sosa, Iván Filacho, Luis Inveninato, Damián Mulé, Pablo Lembo y Alfredo Wujkiw. Y junto a ellos, Miguel Lembo.
Nombrarlos es una forma de que sigan presentes.
Nombrarlos es decirles a sus familias que Andino no olvidó.
Que aquel dolor no quedó solo en una fecha, ni en una crónica, ni en una noticia vieja. Quedó en la memoria profunda de un pueblo entero.
Hoy es una jornada de recogimiento. Una pausa necesaria. Un abrazo colectivo a las madres, a los padres, a los hermanos, a los amigos, a los vecinos, a todos los que aún llevan esa herida en el corazón.
Porque hay ausencias que no se explican.
Hay dolores que no se cierran.
Pero también hay memorias que unen, que enseñan, que nos convocan a estar cerca.
A 34 años de aquella tragedia, Pueblo Andino vuelve a hacer silencio para recordar.
Con respeto.
Con amor.
Con la certeza de que nadie se va del todo cuando una comunidad entera decide no olvidar.
